Sobre Orlando Martínez

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Declaración de principios Partido Nacionalista Revolucionario (PNR)

Dominicanas y dominicanos enfrentadas y enfrentados a la corrupción”

Declaración de principios

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) es una organización política establecida en República Dominicana con el propósito de unificar y organizar a todas las fuerzas buenas, que son mayoritarias, para luchar por establecer una democracia de amplia participación popular, capaz de enfrentar la desigualdad, superar la pobreza, vencer la explotación a que está sometida la mayoría de los hombres y las mujeres, derrotar la corrupción y avanzar por el camino del progreso, la justicia y la paz para alcanzar el desarrollo nacional.

En esa ardua tarea, el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) procura el concurso de mujeres y hombres, trabajadores, desempleados, campesinos, juventud, intelectualidad comprometida con su pueblo, pequeños, medianos y grandes empresarios de la ciudad y el campo; soldados y policías que respetan al pueblo, y de todas las personas que mantienen un sólido apego a la honradez, al trabajo, a la solidaridad y al patriotismo.

En nuestro mundo político, las legítimas diferencias ideológicas han sido barridas por el robo, la corrupción y la impunidad, males que destruyen la sociedad dominicana; crimen de lesa patria del cual todos somos cómplices y que nosotros estamos comprometidos a liquidar para abrir paso nuevamente a los principios y valores que enaltecen al ser humano y hacen posible la convivencia justa, pacífica y el desarrollo nacional.

Desde la invasión, ocupación y colonización de los norteamericanos en 1916, el instrumento principal de dominio político de los gobiernos fue la represión. Desde 1996, el instrumento fundamental de dominación política de los gobiernos ha sido y es la corrupción.

Es decisión muy firme del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) organizar al pueblo en cada localidad, barrio, sector, batey, paraje, sección, distrito municipal, municipio y provincia del territorio nacional, crear un potente instrumento de lucha popular que rompa el monopolio político de los corruptos dependientes y serviles del poder extranjero, de los expoliadores, de los mafiosos, de los narcotraficantes y ladrones que se han apoderado del poder en sucesivos gobiernos desde finales de 1965 y han hundido en la miseria, la desigualdad, el atraso y la marginalidad al pueblo dominicano.

La población votante, menos del 50 por ciento, manipulada por los politiqueros, hasta hoy lo hace por los políticos deshonestos que van al gobierno y a los demás poderes a hacerse ricos y a cambio solo usan al pueblo para corromper una parte con dádivas y evitar que se organice y luche por sus propios intereses. Esa época, gloriosamente, está por terminar con el empuje que tiene ya el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR).

El surgimiento del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) representa la base fundamental en una estrategia popular revolucionaria para romper el monopolio y el control que mantienen los mafiosos políticos sobre una parte de la población dominicana y en el impulso de un propósito popular de movilizar nuestras propias fuerzas para establecer el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, en República Dominicana.

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) surge, para unir, organizar y movilizar a la mayoría de los dominicanos que quieren reencontrarse con el patriotismo, con la democracia, con la libertad, con la soberanía popular y con el espíritu de lucha que nos legaron los padres de la Patria y los continuadores de las batallas patrióticas que sucedieron a la Independencia Nacional.

 

 

I.- Procedencia histórica y justificación del PNR

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) nace como resultado del convencimiento de un grupo de luchadores populares, hombres y mujeres, de que el esfuerzo y la sangre de Los Trinitarios para forjar la Independencia Nacional, el de los héroes de la Restauración, los participantes en la heroica resistencia de Los Gavilleros a la invasión, ocupación y colonización de la República Dominicana por los Estados Unidos en 1916, los militantes de la resistencia a la dictadura criminal de Rafael Trujillo y los combatientes de la guerra patria de 1965, son burlados por los actuales partidos y sus gobiernos, al confabularse con los opresores extranjeros para estafar y hundir en la miseria a la mayoría de los dominicanos.

Esas ideas libertarias, que forjan la dominicanidad, no han sido llevadas a la práctica jamás y los politiqueros solo han engañado al pueblo, que ha sido la víctima de la oligarquía nacional, creada y con dependencia absoluta de los poderes extranjeros, a los que se alía solo para robar el fruto del trabajo de hombres y mujeres en campos, poblados y ciudades.

Decidimos organizarnos en el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) porque una claque de políticos totalmente corrompidos, sin excepción de partidos, utiliza el Gobierno para robar, el Congreso para traficar influencias y la Justicia para vender sentencias y en cómplices impunidades permitir todo a los poderosos, mientras el pueblo trabajador se hunde cada vez más en la miseria y puebla las cárceles por delitos menores.

Cada alto dirigente de los actuales partidos es un potentado económico y a través del robo del tesoro estatal, un cómplice de la corrupción y de la impunidad, mientras el pueblo dominicano, en su gran mayoría, está totalmente empobrecido y desamparado.

Creamos este instrumento político para que el pueblo tenga un escudo y una honda, para que disponga de una fuerza unida, honesta, luchadora, que impulse las tareas organizativas y movilice a las grandes masas para desorganizar el poder de los opresores e instaurar un gobierno popular, revolucionario, democrático, que resuelva positivamente las tareas pendientes para liberar a los dominicanos del yugo opresor extranjero y de sus serviles lacayos nacionales que asumen en su beneficio un rol de traidores a su Patria.

 

II.-Visión de la sociedad dominicana

La sociedad dominicana está compuesta esencialmente por personas trabajadoras, honestas y solidarias, revestidas de gran bondad, pero ha sido víctima de minorías creadas por el poder extranjero que se aprovechan para expoliar a la mayoría, robar las riquezas y sumir en el abandono todos los servicios vitales que debían garantizar un mínimo de calidad de vida.

Una confabulación de expoliadores extranjeros con serviles dominicanos ha dirigido el Estado desde el 3 de septiembre de 1965 para robar el patrimonio público, cargar con demasiados impuestos al pueblo dominicano, mientras la gran masa queda enajenada por la falta de educación, la inseguridad de las personas, las enfermedades estacionales como el dengue y la leptospirosis que continúan diezmando a la población joven por falta de agua potable en los hogares, la ausencia de planes de salud preventiva, la incapacidad gerencial y las bajas asignaciones de fondos a esos servicios vitales.

Los gobernantes de hoy prefieren invertir en un tren urbano que no ha solucionado ningún problema del transporte, aunque no invierten el monto que la ley asigna a la educación, ni entregan los fondos que demanda la salud o la construcción de carreteras secundarias en las regiones y caminos vecinales en los municipios. Ese tipo de obras representan para ellos un robo inmenso al grado de que altos ejecutivos del gobierno que vivían en condiciones miserables antes de entrar en la administración pública, ahora son magnates multimillonarios detentadores de fortunas que no pueden explicar ni siquiera ante un alguacil.

La sociedad dominicana ha pasado de un conglomerado esencialmente rural y con una industria ligera y un dinámico comercio interno en base a la producción nacional en los años sesenta, a un mercado donde la primacía es la importación de todo tipo de mercancías, se promueve el lujo y la extravagancia, se abre de par en par el país para el predominio de la moda, el estilo de vida y la cultura foránea fundada en el consumismo, lo que crea un desnivel inmenso de desigualdad social y de falta de oportunidades económicas.

El dinamismo de ese mercado en las áreas de turismo, zonas francas, comercio importador, telecomunicaciones, sector financiero, inmobiliaria, lejos de desarrollar las fuerzas productivas, lo que ha logrado es promover un modelo de servicios que aporta muy poco a la producción real y no capacita la mente y mano de obra para impulsar el verdadero desarrollo que necesita la nación dominicana.

Atraído por ese mercado y asociado a las mafias políticas y militares, el capital del narcotráfico ha sentado reales en República Dominicana, provocando un impacto sin precedentes en la economía y arrastrando a sus filas a dirigentes políticos, jerarcas militares y policiales, jueces y fiscales, pero sobre todo, sumiendo en el vicio y la criminalidad a cientos de miles de jóvenes, hombres y mujeres, que ahora son víctimas de ese gangsterismo entronizado en los tuétanos de la sociedad dominicana.

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) convoca a la juventud que aún no ha sucumbido ante este flagelo; a los policías y militares honestos; a las madres que sufren cada día la muerte o la cárcel de un hijo al que no puede enviar a la escuela, pero que el narcotráfico, en complicidad con la autoridad, lo arma y lo echa a pelear por una mala causa;  a los trabajadores, a los empleados, al campesinado, a los profesionales, a levantar la bandera de la lucha democrática para superar este sistema de robo, corrupción y miseria que niega el progreso, niega la libertad y la seguridad a los dominicanos.

 

III.- Un partido para organizar las fuerzas populares y guiar sus luchas

 

La mayoría del pueblo dominicano no participa en política partidaria para legalizar la corrupción porque sabe que todos los jefes de partidos son iguales, se han hecho inmensamente ricos con el dinero del pueblo y desde el Estado solo se afanan por acumular más riqueza y poder, en detrimento del pueblo que mal gobiernan.

Las fuerzas democráticas honestas están dispersas porque el sistema corrupto las mantiene desorganizadas en beneficio de las fuerzas que practican el partidismo político en base al clientelismo, que inclinan sus intereses al bloque de partidos de los millonarios corruptos y ladrones a costa del pueblo.

No tiene ningún sentido que una persona seria, trabajadora, patriota, honesta, solidaria, que ame a su familia y a su país se integre a uno de los partidos que durante años ha dirigido el Estado solo para robar, humillar y llevar al pueblo a la pobreza, jamás para educarlo, para prevenirle y curarle sus enfermedades o promover su progreso económico, su estabilidad social y su seguridad personal.

Los partidos de la Liberación Dominicana (PLD), Revolucionario Dominicano (PRD), ambos surgidos como fuerzas democráticas que se lanzaron a conquistar el respaldo del pueblo con el compromiso de promover una revolución social, hoy son dos probadas fuerzas opresoras del pueblo, donde sus jefes políticos han hecho una verdadera carrera que los ha llevado de miserables a multimillonarios, de presentarse como honestos y trabajadores, para en el poder demostrar que son unos mentirosos y corruptos, cómplices de mafias y enemigos del pueblo.

El Partido Reformista, creado para sustentar el poder oprobioso de la invasión y la ocupación norteamericana de 1965 a través de Joaquín Balaguer y la casta militar servil y antipatriótica formada por Estados Unidos bajo el liderazgo de Trujillo, cobijó con su bandera colorá a los politiqueros dominicanos que se prestaron como serviles para que las tropas invasoras y sus asesores políticos y militares, asesinaran horriblemente a los mejores luchadores por la causa de la libertad y la democracia, sometiendo a la oposición política a la más cruel persecución, llenando las cárceles y poblando el exilio con los hombres y mujeres más honestos, abnegados y patriotas, mientras miles de madres, esposas y novias tuvieron que llevar el luto ante el asesinato cobarde de sus hijos, esposos, novios, hijas e hijos a manos de las fuerzas policíaco-militares puestas al servicio del crimen de Estado, el terrorismo gubernamental y la represión política.

Abandonar esos partidos y unirse para luchar por su patria en el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR), es un paso positivo que ya han dado miles de hombres y mujeres en todo el país, y que no dudamos que el proceso seguirá adelante hasta la creación de una fuerza extraordinaria capaz de que paulatinamente y con la mayoría del pueblo, podamos conquistar regidurías, alcaldías, diputaciones, senadurías, desde las cuales mantendremos en alto la honestidad y la confrontación con los corruptos y ladrones hasta desalojarlos completamente del poder y establecer un gobierno del pueblo, revolucionario y patriótico que coloque la honestidad, el trabajo y la solidaridad por encima del desorden, la corrupción y la impunidad que hoy impera para beneficio solo de los mismos jerarcas politiqueros que roban y engañan al pueblo dominicano.

No existe en ninguna otra parte del mundo, salvo en República Dominicana, gobiernos que en violación de la Constitución y las Leyes, designen a hombres y mujeres, ignorantes o vagos, como ministros sin cartera y cientos de viceministros, solo para pagarles con dinero del pueblo sueldos de lujo sin tener que rendir absolutamente función pública alguna. Igualmente, solo aquí los gobernantes se atreven a llenar el presupuesto de nominillas para pagar sueldos a sus vasallos políticos sin rendir ninguna labor productiva, malgastando el dinero que se debía dedicar a la educación, la salud, la seguridad ciudadana, las vías de comunicación, el control de la inmigración ilegal y al desarrollo nacional

 

IV.- Bases programáticas fundamentales

 

La mayoría de los dominicanos vive en condiciones económicas de marginalidad, desempleo, carencia de servicios, inseguridad personal y hundidos en el oscurantismo cultural porque los políticos que han gobernado y los que pasan por el Congreso Nacional y la Judicatura, actúan para su propio beneficio, no para administrar y repartir con equidad la inmensa riqueza de la nación, sino para apropiarse aceleradamente de ella en nombre de la democracia, del progreso e incluso del mismo pueblo.

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) cumplirá, bajo palabra de honor, un programa de transformaciones económicas, políticas y sociales para acabar la corrupción, recuperar los bienes del Estado, como son sus minas, bosques, ríos, playas, industrias, servicios estratégicos como la electricidad, las telecomunicaciones en todas sus plataformas, los puertos y aeropuertos; garantizar la educación, la salud, el transporte, la seguridad ciudadana, la recreación y el esparcimiento.

Nada ni nadie impedirá a las fuerzas honestas de la patria, una vez se hagan del poder, dedicar todos sus recursos para vencer en el inaplazable tiempo de un año, el analfabetismo adulto y lograr la cobertura total de la niñez en la educación inicial y básica en todo el territorio nacional.

La educación será, ineludiblemente, la tarea inicial más importante para el gobierno popular, democrático y revolucionario que dirigirá el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR).

Los hospitales del Estado, en sus niveles municipales, provinciales y regionales, serán las unidades fundamentales del sistema de salud curativa, mientras que las policlínicas barriales y rurales serán las unidades principales para la atención primaria, y las unidades de educación sanitaria constituirán la base para sustentar la salud preventiva en todas las localidades.

Los dominicanos y los extranjeros dispondrán de un sistema de farmacias públicas diseminados en todos los municipios para suplir verdaderamente los medicamentos para el tratamiento ambulatorio de afecciones sencillas, porque las enfermedades infectocontagiosas, virales y de transmisión sexual, serán de tratamiento gratuito y exclusivamente de la terapia pública para controlar su propagación.

Igualmente, todas las vacunas disponibles en el mundo para prevenir enfermedades, serán puestas gratuitamente en todos los centros médicos estatales.

Constituye un pilar fundamental desarrollar la agricultura de manera eficiente, porque al estar en el trópico, el país está en una situación privilegiada, cerca de América del Norte y América del Sur, y en el camino hacia Europa.

Diversificaremos la producción para el mercado nacional y extranjero para terminar con la importación de alimentos que se pueden producir aquí y que hoy no  los producimos por los múltiples impuestos y la falta de incentivo. Tenemos un costo tan alto de producción que resulta más barato importar. Eso también impide que el sector agropecuario exporte masivamente alimentos de excelente calidad producidos en República Dominicana.

Las altísimas tasas de impuestos a la escasa electricidad, los combustibles, los equipos y los insumos, convierten en artículos caros cualquier producto de origen vegetal, animal e industrial de consumo masivo de los dominicanos o para la exportación.

Un compromiso esencial del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) es impulsar una verdadera reforma agraria que en el plazo de un año en el gobierno entregue títulos de propiedad definitivos a todos los parceleros, a los que a su vez se les dará apoyo, asistencia técnica, financiera, garantía de mercado justo y protección social en general.

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) se propone modificar los múltiples y abusivos impuestos que pagan mayoritariamente los dominicanos pobres, hundiéndolos cada vez más en la miseria. Lo poco que ganan no cubre sus necesidades imprescindibles, por lo que el pago de tantos impuestos se convierte en factores de desnutrición, pésimas viviendas e insalubridad. De esas miserias provocadas por los pagos de impuestos, es de donde sacan los políticos ladrones y corruptos sus enormes riquezas.

La defensa eficaz del medio ambiente, la preservación de los bosques y la reforestación y cuidado de las cuencas hidrográficas, arroyos, ríos y mar territorial, será parte esencial del programa a impulsar y mantener en todo momento.

Corresponde al Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) impulsar el  desarrollo de la pequeña,  mediana y gran industria, fomentando un dinámico mercado interno que expanda el empleo y satisfaga las necesidades fundamentales del pueblo dominicano.

Estimularemos el desarrollo de una flota pesquera nacional para aprovechar la condición de país insular, rodeado al sur y este por el Mar Caribe y al norte por el Océano Atlántico.

Estableceremos una base para reparar y construir yates, buques y aviones, porque República Dominicana está en el camino entre continentes y dispone de mano de obra barata y que con el esfuerzo del Estado puede ser bien calificada.

El gobierno que encabezará el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) trabajará por sí mismo los recursos mineros de la nación, para lo que se asistirá de la experiencia de países de América, Asia y África con los que desarrollará una amplia relación diplomática y comercial.

El país será autosuficiente y exportará productos terminados de joyería y cosméticos, aprovechando los inmensos recursos naturales y humanos disponibles y que hoy son entregados por los corruptos a corporaciones monopolistas extranjeras a cambio de ganancias particulares para los funcionarios y los jefes políticos de los partidos que han traicionado al pueblo y hunden la patria en un entreguismo vulgar propio de serviles lacayos.

Estableceremos un sistema de justicia marcado por la honestidad y la eficiencia, que descubra y castigue a todo el que comete un crimen o un delito, de cualquier naturaleza sin importar la procedencia, sea civil, militar o policial, para terminar con la impunidad de que disfrutan las mafias y los poderosos corruptos en la República Dominicana, mal gobernada por ellos mismos y sacar de las calles  y de las instituciones a los delincuentes y criminales.

Una prioridad del gobierno popular revolucionario será establecer una política migratoria estricta y disponer los recursos humanos, técnicos y financieros para el control de la presencia de extranjeros en el territorio nacional, respetando su dignidad, pero haciendo cumplir la Constitución y las leyes.

Fomentaremos la industria turística, especialmente el turismo cultural, de respeto al medio ambiente y la transferencia de tecnología para armonizar una relación fructífera de los visitantes extranjeros con el pueblo dominicano.

En un gobierno nacionalista revolucionario se acabará con la situación de desigualdad de los ingresos de los servidores públicos, que los más bajos han disminuido a límites insoportables, mientras los ingresos de jefes, ministros, legisladores, magistrados y otros son cada vez más cuantiosos.

 

V.- Democracia para la sociedad

 

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) postula la democracia como una fórmula de gobierno en la que el pueblo participa a través de partidos políticos, organizaciones cívicas, sindicatos, asociaciones, juntas de vecinos, gremios profesionales y otras formas organizativas donde los ciudadanos del campo y la ciudad tienen derecho a expresar sus opiniones, tomar decisiones y luchar porque se concreten sus reclamos sociales, políticos y económicos.

Constituye un compromiso irrenunciable crear las bases para establecer un gobierno de verdadera mayoría, con representación popular en todos los poderes del Estado, para garantizar los derechos del pueblo, el ejercicio pleno de la libertad y derrotar por siempre el predominio de una minoría entreguista, expoliadora y corrupta sobre la mayoría de la sociedad dominicana.

La lucha del pueblo, encabezada por el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR), logrará establecer un gobierno popular y revolucionario donde todos los funcionarios estarán en la obligación de rendir cuentas cada seis meses directamente a los electores sobre el manejo de los fondos públicos, sobre la evolución de su patrimonio y el de sus familiares directos, así como el de cualquier persona que sea señalada como relacionada y sobre la que se sospeche que hace de testaferro para ocultar riquezas y bienes del funcionario adquiridos mediante robos y mecanismos de corrupción.

El Estado popular revolucionario estimulará la educación cívica, los valores morales y la participación política del pueblo en todo momento, devolviendo también el esplendor y la gloria a todas las fechas patrias.

 

VI.- Democracia interna y participación

 

Un partido que lucha por la democracia participativa como fórmula de gobierno tendrá que tener una alta valoración de la opinión y el concurso de todos sus miembros para la toma de decisiones.

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) está integrado por mujeres y hombres pensantes, que tienen la obligación política de manifestar en forma organizada sus ideas, sus consideraciones, para fortalecer y cohesionar la fuerza social que representa y para materializar las conquistas que reclama la sociedad.

Cada integrante del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) ocupará su puesto con dignidad, asumirá una actitud vigilante para que no se pierda el rumbo ni se tuerzan los principios, asimismo ejercerá la crítica con alto sentido de honestidad y fundada en argumentos políticos, jamás empleará ataques personales o de grupos propios de partidos que han degenerado en pandillas mafiosas que se asocian para saquear al Estado y engañar al pueblo.

 

VII.- Soberanía nacional

La soberanía nacional reside en el pueblo y el pueblo dominicano va a determinar, políticamente, todo lo que se haga en el país, que estará orientado a la defensa de su territorio, a la preservación de su riqueza para beneficio del pueblo y a salvaguardar los valores democráticos, el orden y el respeto a las leyes y a las buenas costumbres.

Los extranjeros que visiten o se radiquen en República Dominicana serán acogidos con cordialidad y respeto a su cultura, pero no podrán participar en las decisiones políticas ni enajenar territorios para tener derechos exclusivos como sucede hoy con playas, ríos, bosques e islas del territorio nacional.

El gobierno nacionalista revolucionario, amparado en la ley,  rescatará todos los servicios estratégicos que estén en manos extranjeras para garantizar en todo momento un acceso seguro, barato y sin restricciones para todos los dominicanos en su educación, comodidad y protección de la mejor calidad de vida, sin afectar la inversión extranjera que cumpla con los intereses nacionales.

Un principio fundamental del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) es que no busca ni acepta contribuciones económicas de partidos, gobiernos o personas extranjeras, bajo ninguna cobertura o institución, como forma de preservar su independencia, su pensamiento y acción patriótica, y por considerar que son los dominicanos, amantes de la libertad, de la democracia y de la Patria los que tienen el deber de costear su lucha y aportar su sacrificio.

Igualmente, el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) no acepta contribución del Estado dominicano para ejercer su derecho a luchar por la democracia y el establecimiento de un gobierno popular y revolucionario. Por el contrario, denuncia y combate a los partidos que han elaborado leyes inmorales para repartirse el dinero que cobran con múltiples impuestos y que el gobierno debe invertir en educación, hospitales, acueductos, caminos y seguridad ciudadana, lo que se convierte en una nueva fuente de corrupción y clientelismo que todos comparten en forma descarada.

VIII.- Métodos de lucha

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) se organiza conforme a la Constitución y las leyes y ajusta su lucha al ordenamiento jurídico y a los derechos democráticos que el pueblo ha conquistado durante casi dos siglos de batallas.

Reconocemos que las leyes para la participación política tienen el propósito de excluir a las minorías y a los partidos de reciente formación, pero es nuestro deber no quebrantar la ley y el orden para no dar pretextos a los corruptos para que nos presenten como anarquistas o disociadores.

Tenemos la suficiente determinación y el valor colectivo para luchar por los derechos del pueblo aunque tengamos que hacerlo en el marco legal que han creado las direcciones corrompidas de los tres partidos políticos que gobiernan solo para su beneficio personal.

Todas las luchas sindicales, campesinas, juveniles, femeninas, barriales, comunitarias y gremiales que se organicen en el marco de la ley y respetando el derecho de las personas a participar o no en ellas, que sean impulsadas para procurar la conquista de auténticas reivindicaciones populares, serán respaldadas por los integrantes del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR).

Constituye un deber ineludible de cada militante acompañar al pueblo en su lucha y andar codo a codo con él para aprender y ayudar a fortalecer sus organizaciones de masas y para darle sentido político a su protesta y evitar que se utilice al pueblo movilizado como un factor de chantaje de oportunistas que suelen buscar prebendas personales y tranzar sus luchas sin lograr los objetivos.

Es objetivo de lucha importante participar en las elecciones nacionales para escoger representantes municipales, provinciales y nacionales a los órganos de poder del Estado, lo que garantizará al pueblo el buen manejo de los recursos y contar con funcionarios que sean ejemplares en honestidad y buen servicio.

Los miembros del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR), fieles a esta Declaración de Principios, van a las funciones públicas solo por voluntad popular y en ellas tienen que ser ejemplo de dignidad, honor, valentía, perseverancia, trabajo y lealtad al pueblo.

Un regidor, un diputado, un alcalde o un senador del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) será un delegado popular de conducta insobornable, que se confrontará con los representantes de las mafias partidarias que van a esos órganos a defender los intereses de los poderosos corruptos.

Impulsamos nuestras luchas en forma de convivencia pacífica, pero firme, entendida como la movilización reivindicativa o social del pueblo por sus derechos.  No obstante, si algún sector de la sociedad rompe la legalidad y establece un régimen de fuerza, los integrantes del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) estarán en la obligación de revisar su estrategia de lucha para revertir cualquier intento tiránico y resistir junto al pueblo hasta derrotar y desarmar a los saboteadores del orden establecido. Seremos leales en la lucha pacífica, pero si alguien quiere imponerle cadenas al pueblo, sabremos asumir la responsabilidad de mujeres y hombres libres que jamás serán esclavos de ningún poder o de potencia alguna.

 

IX.- Relaciones con otras fuerzas políticas

El Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) actuará en forma independiente de las demás organizaciones políticas para garantizar fidelidad absoluta al pueblo y no participará de ningún tipo de componendas para obtener posiciones electivas ni administrativas.

La única forma de llegar a posiciones es por la voluntad popular expresada en las urnas, jamás por compromisos con partidos corruptos y dirigentes ladrones que compran con dinero público el respaldo político sucio. Como fuerza democrática y popular, damos oportunidad de organizarse en nuestras estructuras a todos los dominicanos que demuestren que son honestos, trabajadores, solidarios, y estén dispuestos a luchar por alcanzar los objetivos supremos del partido.

Tampoco nos aliaremos con partidos que se han caracterizado por manipular el voto popular para hacer gobiernos corruptos y enriquecer con el robo a los jefes de esas organizaciones.

Prestaremos especial atención a la relación con las organizaciones sociales, sindicales, culturales, campesinas, barriales, de las que aprenderemos y también ayudaremos a mejorar su formación, a evaluar sus experiencias de lucha y a elevar sus niveles de organización y su capacidad reivindicativa.

Nuestro objetivo al trabajar junto a las organizaciones populares nunca será controlar su dirección, ni sus finanzas, sino respetar la pluralidad ideológica y política de todos sus integrantes, contribuyendo a fortalecer los procesos democráticos para la toma de decisiones y la selección de sus dirigentes.

 

X.- Honestidad, Trabajo y Solidaridad

 

Conscientes de que la honestidad es lo que más falta en el país y que hombres y mujeres que ayer prometieron ser revolucionarios o luchar por la liberación nacional han sido y son presidentes, ministros, senadores, diputados, alcaldes, regidores, jueces, embajadores y otros, que engañaron y se burlaron del pueblo que los apoyó, el Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) asume el compromiso solemne de luchar para acabar con la corrupción, la impunidad y el desorden en que han metido a la República Dominicana las cúpulas de las mafias partidarias, para hacerse cada vez más ricas y poderosas.

Somos enérgicos e incansables gladiadores contra la corrupción, la mentira, la demagogia, la inmoralidad y la impunidad que han caracterizado a los gobiernos y a los dirigentes del PRD, PLD y PRSC. Esos partidos no tienen un mínimo de verdad. Su única verdad es buscar sus propios beneficios. Engañan al pueblo, que es el que paga todos sus vicios, todos sus lujos, despojado por el robo de la manera más descarada.

Son partidos, jefes y gobiernos totalmente deshonestos y hay que llevar la honestidad y la eficiencia como principios fundamentales de los dominicanos, sobre todo de los que participan en política partidaria.

El trabajo es lo único que produce riqueza. Aquí lo han desnaturalizado. Quienes trabajan de verdad, cobran miserias, y los que no trabajan son los parásitos sociales y políticos que se llevan los beneficios que producen los trabajadores, apropiándose del sudor y de la sangre del trabajo de los empresarios, empleados, obreros y campesinos.

Cada miembro del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) tiene el deber de ser solidario con los demás y estimular los principios y la responsabilidad particular y colectiva. Para nosotros es un principio fundamental practicar la solidaridad con los que sufren, entendida ésta no como una asistencia, sino como un acompañamiento para ayudar al marginado o al engañado a descubrir que tiene una fuerza que unida a la de sus iguales es capaz de provocar un cambio de situación y una mejoría de vida.

Enseñar que el cargo político más importante es el de ciudadano común.

No somos filántropos para dar limosnas, somos luchadores para provocar cambios sociales y políticos para devolverle al pueblo lo que le pertenece y que las mafias gubernamentales les han robado, por ello nadie puede pensar que participaremos en política con la práctica humillante de dar dinero ni alimentos a nadie. Quien crea que necesita o que es pobre, que venga a ocupar su puesto en esta batalla por la democracia, la libertad, el empleo, la educación, la salud, la seguridad de las personas y el progreso hacia el desarrollo nacional.

Una gran alegría invade a los integrantes del Partido Nacionalista Revolucionario (PNR) porque luchan ya, como es su deber, por liberar al pueblo dominicano de gobiernos y funcionarios corruptos que mantienen sus privilegios por el sistema de impunidad que destruye la dominicanidad y que han concertado y sostenido los tres partidos que han desgobernado y traicionado a sus compatriotas.

 

 

Carretón, Baní,  República Dominicana

25 de septiembre de 2010

Publicado en Claudio Caamaño, Partido Nacionalista Revolucionario (PNR), Pedro De León C. | Deja un comentario

Fotografias actividades Historia Oral

Publicado en fotografia | Deja un comentario

Fiesta fin de año archivo General de la Nación

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

¡Hola mundo!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Publicado en Sin categoría | 1 Comentario

Participación de la mujer en la Guerra de Abril de 1965 – historia oral*

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario

Articulo sobre testimonios de la Guerra de Abril de 1965

Publicado en Sin categoría | Deja un comentario